Como ya comentamos en otra entrada, nuestra visita a Mongolia formó parte del viaje del Transiberiano. Realizamos un tour de una semana que podéis leer en este enlace, y del que nos gustaría destacar una serie de puntos, así que aquí os vamos a contar, los principales puntos de interés, las mejores comidas (o menos malas, xd) y algunos consejos prácticos.

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Lo primero es comentar el asunto del visado. Es importante destacar lo primero, que desde el 1 de enero de 2016, el visado es obligatorio para todos los ciudadanos españoles, y en segundo lugar, que solo se puede hacer en el Consulado en Barcelona (por lo que no es posible realizarlo en Madrid), a donde se acudirá pidiendo cita previa.

El primer trámite será descargar el formulario de solicitud del visado desde esta web, que se deberá rellenar e imprimir. A este formulario, habrá que adjuntar en el consulado el pasaporte, con vigencia de al menos 6 meses, una fotografía pegada en el formulario, un seguro médico que cubra explícitamente Mongolia, alguna muestra de que se va a salir del país (en nuestro caso, como íbamos en el Transiberiano y no sabíamos bien cuando entraríamos y saldríamos de Mongolia, nos bastó con mostrar el billete de avión de regreso de Pekín a España), fotocopia del pago de las tasas consulares, que hay que hacer mediante ingreso y no por transferencia o pago en metálico (70 euros).

Con todo y con esto, habrá que esperar entre 10 y 15 días para poder ir a recogerlo (no hace falta que se vaya en persona siempre y cuando se lleve una autorización). Por cierto, el consulado está medio escondido. Su ubicación es Paseo de San Juan 114, pero el portal hay que buscarlo con esmero, y estar preparado para subir las escaleras de las 4 plantas (no hay ascensor). Su horario es de 09:30 a 13:30.

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En lo que respecta a la comida, debemos confesar que no nos entusiasmó. No está mal pero es muy básica. En la capital, Ulan Bator, hay muchas cadena de comida internacional además de restaurante mongoles con platos elaborados, donde destaca el khuushuur, unas empanadillas refritas tamaño XXL, pero una vez en ruta, la cosa cambia. Los restaurantes en los que paramos en carretera tenían pocos platos, y consistían en sopas, noodles con carne, arroz con carne y buzz, una especie de dumpling relleno normalmente de carne, y que nos pareció lo más común y habitual. La carne dista de ser parecida a la nuestra. Tiene mucho sabor (se comen a los animales viejos, no a los jóvenes), y puede ser desde carnero, a cabra, camello o incluso caballo. Es bastante habitual que haya más grasa que carne, pues los locales le dan mucho valor, sobretodo por el aporte calórico para el invierno. El precio medio de uno de estos platos es de 1 o 2 euros, alrededor de los 3.000 tugriks (1 euro=2500 tugriks). Se suele acompañar de te aunque en la mayoría de restaurantes hay refrescos y cerveza.

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En cuanto a la comida con los locales en los ger, todo es evidentemente más humilde. Se dieron muchos casos de quedarnos en un ver que no tenía en muchos kilómetros, no solo un pueblo cerca, sino ningún otro ger, por lo que resulta evidente que comen de lo que tienen encima. El suelo mongol no es el mejor para cultivar, sobretodo en zona del Gobi, por lo que su dieta se limita a lo que le dan los animales. Con la leche, ya sea de cabra o de yegua, elaboran desde yogur hasta queso, quizás el más famoso el aaruul, que dejan secar al sol y que es tan duro que apenas se podía morder. La leche también la fermentan hasta el punto de tener 3 grados de alcohol (es además la bebida de bienvenida), y muchas veces la mezclan por te y sal para crear el suutei tsai, la bebida con la que acompañar esas delicias. De vez en cuando, si hay suerte, se podrá comer carne, que como decíamos anteriormente, es muy fuerte y está llena de grasa; también suelen secarla y deshidratarla para que dure más tiempo.

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Por último, antes de ver los principales lugares de interés, e íntimamente ligado al apartado de comidas, está el de los baños. Los baños de Mongolia son… son… a ver como lo digo… no son. Hay que hacerse a la idea de que a lo largo de los días de tour que se hayan contratado, uno no podrá ducharse y no podrá ir al baño tal y como lo conocemos, incluso en su versión mora. Los baños en los ger pasan por ser una agujero en el suelo de profundidad variable. Cuanto más hondo, menos se nota el olor. Eso sí, llevan ahí mucho tiempo por lo que la cantidad de…. es ingente. Madre mía, espero que nadie esté comiendo y leyendo esto… que aún se me ponen los pelos de punta. En el agujero hay dos tablones de madera, estrechos y largos, que van de lado a lado, y sobre lo que hay que andar para llegar al medio del agujero. Las tablones se curvan ligeramente y es algo complicado efectuar el ejercicio en sí ya que están muy pegados. Si, esto es muy disgusting así que si queréis dejar de leer lo entiendo, pero creo que es importante que quien vaya, sepa a lo que se enfrenta. Por cierto, no hay puerta: hay tres tablones de madera/chapa de un metro de altura aproximadamente que te medio tapa, pero que por el contrario te permiten hacer tus necesidades con unas vistas inmejorables de la estepa mongola. Los locales tienen historias de todo tipo con los baños, desde una japonesa que se sentó en los tablones hasta una americana algo pasada de peso que… bueno, imaginaros. Eso sí, te advierten que vayas sin móviles o sin el pasaporte… por si acaso. Nunca mejor dicho: pa´mear y no echar gota (con perdón).

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En el apartado de qué ver, diría que Mongolia nos dejó un sabor agridulce. Lo que se ve es muy chulo e interesante, pero quizás sepa a poco. Los tour están organizados de manera que se ve un lugar de interés turístico al día, y el resto es comida y vida en el campamento. Asimismo, había veces que estos lugares no eran tan interesantes como parecían, aunque por suerte cerramos el tour con alguna visita más de lo habitual y eso fue lo que lo salvó. En cuanto a la capital, todo el mundo habla mal de ella, pero no se si por el exotismo o ilusión que hace saberse allí, a mí no me supo tan mal. Hay un par de lugares que con un poco de dinero y buenas intenciones podrían quedar muy bien. Así pues, en Ulan Bator destacaríamos:

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Sukhbaatar Square: Plaza principal de Ulan Bator. Con el héroe mongol que da nombre a la plaza en una estatua ecuestre en el centro de la misma, está presidida por el Palacio Gubernamental, y varios edificios clásicos, aunque rodeada muy de cerca de rascacielos, sobretodo grandes cadenas hoteleras. El Palacio, de 1951, cuenta con tres estatuas, de Genghis Khan, Ögedei Khan y Kublai Khan. La plaza tiene bastante ambiente, y se llena de cientos de coches de juguete para que se suban los niños así como vario pintas actividades para uso y disfrute de los mongoles. En la misma plaza y en las cercanías hay muchísimos sitios para comer o tomar algo.

Monasterio de Gandantegchinlen: A un paseito de la plaza de Shukbaatar, hay un colina de caminos sin pavimentar que nos muestra el Ulan Bator más rural. Al final de la misma, nos encontramos con Gandantegchinlen, un conjunto de monasterios algo abandonado, pero que como decíamos anteriormente, con un poco (más) de restauración, podría ser un lugar espectacular. Es de estilo budista tibetano y cuenta con unos 150 monjes que viven en él. Dentro del complejo destaca el templo de Avalokitesvara, que cuando una estatua de 27 metros de altura, una de las más altas del mundo a cubierto.

 Monasterio Choijin Lama: Monasterio budista compuesto de 4 templos, que se hicieron en honor a Choijin Lama Luvsankhaida, el oráculo de la ciudad por entonces. Las instalaciones fueron reconvertidas a museo durante la época soviética, y ahora se puede visitar a escasos metro de la principal plaza de la ciudad.

 

 

Fuera de la capital, y como parte del tour que cogimos, estos fueron los lugares más destacables:

Monasterio de Erdee Zuu: En Karakorum, la que fuera capital de Mongolia, fundada por Ghengis Khan en 1220, se encuentra el monasterio de Erdee Zuu, para nuestro gusto, una de las joyas de Mongolia. Ojo porque en el tour que contratamos, el del Gran Gobi, esta visita no estaba contemplada y tuvimos que pedir que nos la añadieran a la ruta. Unas tortugas de piedra dan la bienvenida a la antigua capital. El complejo, está rodeado por una muralla de 400 metros que contiene 108 estufas blancas.dsc_1542 En el interior, varios templos que albergan distintas imágenes así como representaciones gráficas y grabados del siglo XIV, de cuando se construyó el complejo, allá por 1535, lo que le convierte en el templo más antiguo de Mongolia. Tiene una gran influencia china  están dedicados especialmente a las etapas de la vida de Buda: infancia, adolescencia y madurez. El principal templo es el de Lavaran, en el que tuvimos la oportunidad de ver a la gente del pueblo haciendo ofrendas y a los monjes rezando, en un ambiente de misticismo y olor  a incienso inolvidable. Por cierto, entrar al recinto es gratis, pero para pasar al templo central hay que pagar 2.500 tugriks

Desierto del Gobi: Da igual en que parte se pare. Rojos, amarillos, grises…. el Gobi tiene todos los colores, y es, a cada kilómetro, más salvaje aún. Zonas como los Flaming Cliffs o las dunas de Kongoryn Els quitan el sentido. En particular, creemos que una de las cosas que se deben hacer si o si en Mongolia es ir a unas dunas. Las de Kongoryn Els, en concreto, son simplemente espectacular. 150 kilómetros de cordón de dunas que asoman a un mar infinito de arena. Algunas de las dunas, de 200 metros de altura, turismo que subirlas, no sin dificultad, para ver el atardecer. Una experiencia única e inolvidable.

 

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