Más de 17.000 islas, a 10 cosas que hacer por isla… 170.000, menos 6.000 islas deshabitadas más 100 actividades para hacer en la mar, más 300 submarinas menos 50 que me dan miedo… hacen un total de… un montón de cosas que hacer en Indonesia. ¿Cuáles son las mejores? Depende del tiempo que se tenga y de las islas que se visite; aún así, tras mi mes allí, me atrevo a hacer una lista de los 10 imprescindibles.

10.  Recorrer las islas en moto.

Cogerás aviones, barcos, trenes y autobuses, pero nada es comprable al concepto moto-sudeste asiático. Por 4 euros puedes alquilar una todo el día, y repostarla en puestos callejeros en lugar de en gasolineras por menos de un euro el depósito. La experiencia de estar parado en un semáforo en Yakarta junto con otras 200 motos es indescreptible, algo que solo sabe quien lo ha vivido, pero es como volver a ser un niño.

DOCU_GRUPO TRÁFICO EN YAKARTA

9. Viajar por las distintas religiones a través de su arquitectura.

Musulmanes, cristianos, budistas, hinduistas… en perfecta convivencia. Como reza el lema de Indonesia, “unidos en la diversidad”. Es esta mezcla de culturas a través de las religiones la que nos permite pasar de mezquitas como la de Medan al templo de Borobudur, el templo budista más grande del mundo, y disfrutar de lo mejor de cada una en apenas unos días.

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8. Ayudar a los locales a recoger el arroz en las terrazas.

Sin duda, uno de los paisajes más bonitos y reconocibles de Indonesia son sus terrazas de arroz, como las de Tegalalang o Jatilawih. Una vez fotografiadas, hay que animarse a bajar hasta ellas y colaborar con los que allí están, para entender el proceso por el que pasa el arroz, y por qué no, ayudar un rato a los jovenzuelos ochenteros que pasan horas doblados cual alcayata.

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7. Deleitar a los niños indonesios con nuestras habilidades futbolíticas.

Si, lo sé, puede que el deporte nacional sea el bádminton, pero a nadie se le escapa que ahí donde hay un trozo de suelo y un balón, hay un partido de fútbol. Y deben pensar que todos los occidentales somos Messi o Cristiano Ronaldo, porque como te quedes mirándoles tardarán nada en pedirte que te unas, como me pasó a mí en el campo de Ubud. Una gran experiencia, si no fuera porque con ese calor a los diez minutos no podía con mi alma, y ellos como si nada. Eso sí, cuando me iba, conseguí cambiar los gritos de Madrid y Barca por el de Atlético!!!

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6. Pensar que vas a adelgazar y volverte con kilos de más.

En estos viajes pienso: bueno, un mes por Asia, país raro, comida rara… aprovecho y defino un poco que nunca viene mal. Imposible. La comida, similar a la tailandesa con toques indios y chinos, es deliciosa. Tanto en los puestos callejeros donde se come por unos pocos céntimos como en casi cualquier warung, el local típico indonesio. El nasi goreng o el mai goreng, además de platos con salsa de cacahuete tipo el gado gado hacen que la hora de la comida sea una aunténtica gozada; todo ello acompañdo por una fresquita Bintang. Mención aparte merece el comerse una langosta en el mercado de marisco de Jimbaran, Bali, a pie de playa… qué hambre!

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5. Hacerte experto en la búsqueda del orangután aunque siempre seas el último en verlo.

Otro de los puntos fuertes de Indonesia es su fauna. Para mí, destacan por encima de todos, los oranguntanes. Tanto en Borneo como en Sumatra es posible verlos en su hábitat natural, a especies totalmente salvajes, y organizar trekkings para ir a verles por en medio de la jungla. En Bukit Lawang, Sumatra, está el parque nacional de Gunung Leuser, donde es relativamente fácil verles, e incluso darles de comer o jugar con ellos.

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4. Justificar la compra de la GoPro.

Si te gustan los deportes de aventura, Indonesia es tu destino. Puenting, parapente, descenso por calderas de volcanes en moutain bike, espeleología, barranquismo… todo para amortizar la gopro que hasta entonces solo habíamos usado en la piscina en verano. Y por encima de todos ellos, el surf. Una de las cunas de este deporte, con olas eternas y pueblos dedicados por completo a esta prática. Nuevos spots aparecen cada día, y la gente se traslada de la vieja Kuta a los nuevos destinos como las islas Mentawai. Aquí el surf no es un deporte, es una cultura.

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3. Preguntarte si te salvarás si el volcán entra en erupción.

Con más de 100 volcanes activos y más de 1000 repartidos por las islas, Indonesia es el país de los volcanes. Aparte del desgraciadamente famoso Krakatoa, hay otros que mezclan belleza y peligrosidad, si bien es cierto que todos intentamos coronar los máximos posibles, llegando hasta el mismo cráter y preguntándonos que pasaría si se pusiera a rugir. Algunos de los más espectaculares son el Bromo, el Rinjani, el Batur, el Merapi y el azul Ijen.

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2. Ver al último de los dinosaurios.

El dragón de Komodo, el animal más viejo del plantea, ha sido recientemente designado como maravilla natural del mundo, junto con el entorno que le rodea. Solo se puede ver en el parque nacional homónimo, en las islas de Rinca y Komodo. Una experiencia verle comerse a un búfalo y verle correr a 50 kilómteros por hora, esperando que no le de por ir a por tí.

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1. Sentirse Jacques Cousteau debajo del agua.

Para mí, el mayor tesoro de Indonesia está debajo del agua. Aparte de las playas que ya por sí merecen la pena, ya que las hay de arena fina y blanca a pedregosas con arena volcánica, cuando empieza el agua comienza la magia. No es solo por los colores, es por la cantidad de vida que hay. Te sientes obligatoriamente un experto en buceo, al verte rodeado de mantas, tortugas y tiburones. El fondo del mar te regala momentos dificilmente olvidables.

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